sábado, diciembre 08, 2012

Bandera de Agoncillo (La Rioja)

Agoncillo debido a su situación geográfica, fue desde siempre frontera entre dos reinos, Castilla y Navarra. Esta frontera natural, esta descrita principalmente por el río Ebro. El río Ebro y el río Jubera, forman al unirse un vado de tierras llanas y aptas para el cultivo construyendo así un paisaje roturado y plano, antropizado y amable.

(Información tomada de BANDERAS Y ESCUDOS DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA de Jorge Hurtado Maqueda)



sábado, junio 23, 2012

Bandera de la Provincia de Logroño (II)

En Mayo de 2008 publicabamos una foto con la bandera de la provincia de Logroño. Sin embargo examinando la publicación:

BANDERAS Y ESCUDOS DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA

de Jorge Hurtado Maqueda

de la que nos haciamos eco en Diciembre del año pasado, nos dabamos cuenta de que no era correcta del todo esa imagen. Presentamos la imagen correcta, y de paso, recomendamos adquirir la obra a la que hacemos referencia. Para ello, nada más que pinchar en el enlace de la Sociedad Española de Vexilología en este mismo blog y pedir una copia.




miércoles, diciembre 28, 2011

BANDERAS Y ESCUDOS DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA (2ª Edición)


BANDERAS Y ESCUDOS DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA
Jorge Hurtado Maqueda

2ª Edición de este libro. Para conseguir una copia, dirigirse a la SEV (enlace en este mismo blog)

viernes, agosto 20, 2010

Banderas de Castilla y de la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid

La Asociación de Estudios del Hispanismo (ProHispaniae), nos informa de la próxima confección de tiradas de banderas históricas. Entre ellas las de Castilla y de la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid. Cuando tengamos más información os la haremos llegar.

VexiCastilla

miércoles, noviembre 11, 2009

lunes, agosto 31, 2009

domingo, enero 04, 2009

El pendón

El pendón

El Castillo, símbolo primero, indiscutible y permanente de Castilla,es el motivo central y único
de su escudo y enseña; el pendón castellano.

Con diversos complementos el Castillo es, igualmente, tema central del escudo y pendones
de multitud de Comunidades, Villas y Ciudades Castellanas. Castillo de tres torres sobre
campo de gules, en el escudo; sobre paño rojo carmesí en los pendones. La enseña
indiscutible de Castilla (y al margen de que muchas Comunidades tenga su propia y peculiar
enseña), la bandera deCastilla como pueblo, como nacionalidad que desarrolló una lengua,
cultura y unas instituciones sociales, económicas, jurídicas y políticas peculiares, incluso a nivel
de realización cívica de un Estado, es el pendón rojo carmesí con castillo dorado.


Hoy, sin embargo, se discute en Castilla por el color del pendón; y la segunda República introdujo
el color morado en la bandera Española "por ser éste el color del pendón castellano". Si la
Répública quería, efectivamente, que los colores de los diversos reinos históricos peninsulares
estuvieran, todos ellos, presentes en la enseña nacional, debieron incluir el color blanco del
reino leonés. Castilla tuvo por suyo el color rojo.

El morado parece que se lo dió Felipe IV a una guardia real que se creó en su reinado (Tercio de
los Morados), llamada después "de los castellanos", en esa confusiónde lo español y lo castellano,
de la corona española con la de Castilla. Así indiscutiblemente demostrado por la historia, el color de
Castilla es el rojo, mientras que el morado que asumirá la segunda República como color de Castilla,
tiene paradójicamente un origenreal.

No queremos dejar de reseñar aquí, cómo, aunque sin conciencia de lo que significa y más o menos
degradado, "el pendón" -rojo- encabeza hasta el día de hoy todas las romerías y procesiones
castellanas. Quizá tampoco esté de más decir que, junto a la bandera española, en el Palacio Real
ondea, en esta hora, el pendón real de color morado.

Inocente García de Andrés en "Castilla como necesidad".

viernes, noviembre 14, 2008

Bandera de la Provincia de Madrid

La bandera provincial madrileña era verde.

domingo, octubre 05, 2008

La Bandera Medieval del Reino de León. 2005(c) Ricardo Chao







Algunas monedas con tipos de leones. A: Alfonso VII
B: Fernando II, C: Alfonso IX

Antes de abordar el tema de la bandera medieval del reino, primero conviene que hablemos de su símbolo. El león aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir de ahora, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. Al final del reinado de Alfonso VII, este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II (1157-1188) y Alfonso IX (1188-1230).


La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi Imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente: “(...)la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (...) Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate” (traducción de Maurilio Pérez González). Aquí hay que destacar un aspecto que muchas veces no se ha tenido en cuenta: el león es el símbolo más antiguo que existe de un reino en Europa, y es anterior al castillo de Castilla, a los tres “leopardos” ingleses y a las flores de lis francesas. Si el Emperador lo llevaba en sus estandartes y armas (escudo, sobrevesta), era debido a que León tenía la preponderancia en el reino. Cuando en otras partes de la Chronica se alude al izado de los estandartes reales en las plazas tomadas a los enemigos, evidentemente se está refiriendo a unas banderas en las que campa el león. Mucho se ha discutido acerca de si este animal representaba al rey o al reino: en el primer caso serviría para simbolizar la fuerza del soberano, pero parece más clara la identificación entre las palabras Legio y Leo que llevaría a la adopción del felino como imagen de la ciudad y del Reino. A favor de esta segunda hipótesis está el hecho de que en la Chronica el autor rima las palabras legionis - leonis.






Pero, ¿cómo era este león? ¿De qué color era la bandera? Contra lo que mucha gente pudiera pensar, no tenía mucho que ver con la tan querida bandera leonesa actual. En primer lugar, el león no era rampante, sino pasante. Todos los leones que aparecen en las monedas, signos rodados y sellos de los reyes leoneses son pasantes (unas veces orientados hacia la derecha, y otras hacia la izquierda). Sólo hay dos excepciones: los que aparecen en los escudos de Fernando II y Alfonso IX en sus respectivas representaciones del Tumbo A de la Catedral de Santiago. En estos casos, se puede apreciar que son leones rampantes, pero el motivo está claro: las figuras heráldicas siempre han de disponerse de forma que ocupen la mayor parte del campo. En el caso de un escudo, es evidente que un león pasante ocuparía sólo un tercio del campo, mientras que si lo ponemos en posición vertical, y lo agrandamos, ocupará todo el espacio disponible (después de todo, un león rampante no deja de ser un león pasante puesto en posición vertical). Así también se cumplía la norma de horror vacui tan en boga en la Edad Media (en la Historia del Arte, el término horror vacui describe el relleno de todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen).



¿Cuál era el color del león? En esas mismas representaciones del Tumbo A, debajo de ambos reyes aparecen sendos leones pasantes en actitud de ataque: su color es el morado - púrpura. En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo sería de color blanco y que tendría una orla de color morado claro. Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado, y el fondo es de color blanco o plateado. Los mismos colores presentan los dos leones pasantes que aparecen en los arzones de la silla de montar. Según las normas de la Heráldica, a una figura de color púrpura le corresponde el campo (o fondo) de plata, que puede aparecer como blanco. Esta hipótesis se ve corroborada por el uso que se hizo del león en los escudos y estandartes cuartelados de Fernando III y Alfonso X, ya después de la unión con la Corona de Castilla (1230). En ellos, junto a los recientemente creados castillos de oro sobre campos de gules (fondo rojo), los leones son de color púrpura o morado, sobre campo de plata. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición de los leones que nos ha llegado. Como se habrá podido observar, en ningún momento se ha hablado de una corona sobre la cabeza del león: este uso todavía es más posterior, ya que no aparece en monedas, sellos ni otras representaciones hasta Sancho IV (1284-1295).




Resumiendo: la bandera medieval del Reino de León básicamente consistía en un león pasante de color púrpura que ocupaba la mayor parte del campo de la bandera. El fondo era de color blanco, o gris muy claro (=plata). Bajo esta bandera combatieron los ejércitos gallegos, leoneses, asturianos, extremeños, e incluso los castellanos en época de Alfonso VII. Con la división del reino que determinó este rey, León conservó este signo, pero Castilla se vio obligada a crearse uno nuevo. Parece que al principio los castellanos utilizaron una simple cruz, pero, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Leonor Plantagenet (esposa de Alfonso VIII) diseñó el famoso castillo dorado sobre campo rojo. La elección de los colores no fue al azar: Leonor estaba acostumbrada a los leones de oro sobre campo de gules de su dinastía, y además, estos colores contrastaban grandemente con los de los leoneses en el campo de batalla.



Tras la unión de las dos Coronas, León continuó existiendo como Reino, al igual que Galicia, Castilla, etc. Una de las pocas representaciones de la bandera de León como tal aparece en el cortejo fúnebre de Carlos V dibujado por Jean y Lucas Doetecum en 1559: en ella hay un león rampante púrpura con corona de oro sobre fondo blanco. Un león con los mismos colores figura en un plato de Manises del siglo XV. Hemos de suponer que, al menos al principio, la bandera que se tremolaba en León con ocasión de la proclamación de un nuevo rey debía ser semejante a la del cortejo mencionado. Y es que León tenía el privilegio de tremolar su propio pendón en lugar del de Castilla, que era el que se utilizaba en la práctica totalidad de la Corona en estas solemnes ocasiones.




Pero, entonces, ¿de dónde surge la bandera actual? No lo sabemos, pero probablemente no es tan antigua como algunos piensan. En primer lugar, conviene recordar que diseñar las banderas con el símbolo “encerrado” en un escudo en el centro responde a un uso heráldico bastante tardío. En segundo lugar, la primera descripción de un pendón semejante la encontró Waldo Merino en el acta de 18 de febrero de 1789 del Libro de Acuerdos Municipales (Filandón del Diario de León del 5 de junio de 1987); en ella se dice que el pendón de la ciudad era de color carmesí, con 6 tarjetas o pequeños escudos con sendos leones de oro, plata y seda. Sabemos que el pendón se solía renovar en cada proclamación de un nuevo rey, y así el número de escudos variaba en cada ocasión. De la misma época que el mencionado por Merino, o un poco posterior, es el pendón que se conserva en el despacho del alcalde, que consta de un escudo con un león rampante dorado en el centro, y dos más pequeños en las puntas, bordados sobre una tela de damasco de color carmesí. En mi opinión, éste era el pendón de la ciudad de León y, con el paso del tiempo, y con algunas minúsculas variaciones, acabó representando a toda la Provincia y a la Región. Recordemos que el pendón del que estamos hablando es el que se utilizó como modelo en el siglo XIX para confeccionar la actual bandera leonesa.



miércoles, septiembre 17, 2008

El escudo y la bandera de Castilla y León: historia de una apropiación indebida

por Ricardo Chao




Castilla y León, debido a los múltiples problemas y oposiciones que encontró en su seno, fue la última comunidad española en lograr su autonomía (1983). La bandera y el escudo de la comunidad autónoma de Castilla y León quedaron fijadas en su correspondiente estatuto de autonomía, concretamente en el artículo 5.º "SÍMBOLOS DE LA COMUNIDAD" , que reza así:


"1. El emblema o blasón de Castilla y León es un escudo timbrado por corona real abierta, cuartelado en cruz o contracuartelado. El primer y cuarto cuarteles: sobre campo de gules, un castillo de oro almenado de tres almenas, mamposteado de sable y clarado de azur. El segundo y tercero cuarteles: sobre campo de plata, un león rampante de púrpura, linguado, uñado y armado de gules, coronado de oro.


2. La bandera de Castilla y León es cuartelada y agrupa los símbolos de Castilla y León, conforme se han descrito en el apartado anterior. La bandera ondeará en todos los centros y actos oficiales de la Comunidad, a la derecha de la bandera española."

¿Cuál es el origen de estos dos símbolos tan denostados en tierras leonesas? Mucha gente piensa que hay que remontarlos a Fernando I, presunto primer unificador de León y de Castilla, pero ello es totalmente falso. El cuartelado de castillos y leones se lo debemos a Fernando III, que fue quien unió las dos coronas en el año 1230. Hasta entonces, el símbolo de la Corona Leonesa, al menos desde Alfonso VII el Emperador, había sido un león púrpura pasante (al que los castellanos después convertirán en rampante). Más tarde, Alfonso VIII de Castilla (que en puridad debería ser conocido como Alfonso I) acuñó el símbolo de su reino: en campo de gules, un castillo de oro aclarado de azur. Cuando Fernando III une las dos coronas, se le presenta el dilema de cuál de los dos símbolos adoptar: el monarca tomó una decisión casi salomónica y creó el famoso escudo cuartelado, acuñando así el que sería el símbolo de la Corona de Castilla y, andando el tiempo, de todo el Estado Español (siglo XIX). La Junta de Castilla y León, haciendo gala de un más que dudoso historicismo, se apropió de la enseña, por lo que hoy en día podemos verla por todo el territorio de la comunidad autónoma.
¿Fue ésta una decisión correcta? Evidentemente que no, ya que se trató de una apropiación indebida. Bajo esos símbolos no estaban englobadas las nueve actuales provincias de la autonomía (ridícula idea), sino todos los reinos de la Corona castellana; Galicia, Asturias, León, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Extremadura, Andalucía, País Vasco y Murcia, y posteriormente, el Nuevo Mundo. ¿Cómo se explica, si no, la presencia de este escudo en Ayuntamientos como los de Oviedo y Avilés, en edificios americanos, y en multitud de otros lugares?
De hecho, el león no representa tan sólo al reino de este nombre, sino también al resto de la Corona Leonesa; Galicia, Asturias y Extremadura. De este modo, no es de extrañar que estas regiones no aparezcan nunca en la simbología estatal española, ya que ni siquiera figuran en el actual escudo constitucional, al considerarse que están incluidas en el león púrpura.

El hecho de que la Junta se apoderara del escudo y la bandera cuartelados constituye un insulto histórico al resto de territorios que durante tantos siglos tuvieron que convivir en la Corona de Castilla, ya que bajo ellos lucharon y murieron gallegos, extremeños, andaluces, vascos, asturianos, etc., y no sólo castellanos y leoneses. Es un atentado contra la Historia de España, y las instituciones académicas estatales deberían denunciarlo. Aunque cosas como ésta no deberían extrañarnos, porque es tan sólo una muestra más de la manipulación histórica y sentimental a la que nos someten todos los días las instituciones "castellanoleonesas".

jueves, septiembre 04, 2008

lunes, agosto 04, 2008

Más sobre el pendón.Lucas Hernaez.(Revista Nuestra Castilla)

MAS SOBRE EL PENDÓN

"...Aquel Fernando venturoso espera que corone el alcázar de Sevilla de las rojas banderas de Castilla."

Así canta Lope de Vega en el libro XV, 22-24 de la Jerusalén Conquistada.

Ahí está el pendón, en campo de seda carmesí, que se conserva en la iglesia de San Martín; capilla de Nuestra Señora del Racimo o de los Arias Dávila, nave del Evangelio, de la ciudad de Segovia; el de la villa de Sepúlveda, en el salón de Sesiones del Ayuntamiento, a la derecha del estrado presidencial, rodeado de pergaminos medievales con el sello encarnado, el guión enarbolado por Isabel I de Castilla en la toma de Granada y que se custodia en la Real Capilla de la catedral granadina, como el pendón que todos los años, el 2 de Enero, encabeza la procesión cívica conmemorativa del acontecimiento histórico; el pendón depositado hoy en la Sala del Solio del Alcázar de Segovia;las enseñas de Carlos I, en seda carmesí; otra de Don Juan de Austria, de su última campaña, en damasca del mismo color que se conserva en la Armería del Palacio Real de Madrid, o los dos viejos pendones de Castilla que en julio de 1977, 'han sido bajados de la parte alta de la iglesia colegiata de Medina del Campo, donde aparecían colgados desde hacía varios siglos. Fueron bajados para su estudio por una comisión investigadora designada por el Ayuntamiento de Valladolid integrada por Don Amando Represa, director del Archivo Histórico Nacional de Simancas y Don Juan José Martín González, catedrático de Historia del Arte. Después de su examen, el, doctor Represa hizo constar textualmente que " es indiscutible que la bandera de Castilla es de color rojo carmesí".

Citaremos asimismo por último y de modo particular el pendón, rojo naturalmente, de las Navas de Tolosa, que se guarda en el Monasterio de las Huelgas (Burgos) y bajo el que lucharon las milicias concejales de Avila y Segovia en el ala derecha de la vanguardia de vizcaínos, alaveses y guipuzcoanos, en uno de los hechos más decisivos -contestación a la avalancha almohade- de la historia de España y aun de Europa.

El rojo es el color de la enseña y escudo de Burgos, y los de Soria y Avila. El color de las cruces que campeaban como distintivo de la rebelión en el pecho de los Comuneros, que por supuesto no alzaban ningún pendón morado.

Escritores, historiadores y estudiosos de muy distintas ideologías han reiterado el color rojo carmesí como el color del pendón de Castilla.

Por último en el Libro de Actas del Ayuntamiento de Valladolid se encuentra reiteradamente una descripción de que el pendón de Castilla "era grande y algo pesado, de tres varas y media de ancho y largo, de damasco carmesí, con las armas de Castilla por ambas partes pintadas en el dicho pendón".

Ante esta parrafada histórica en pro, defensa y evidencia del verdadero color del pendón de Castilla, cabe preguntarse el por qué del confusionismo con el color morado. Esto exige una explicación.

Hay que partir de Felipe IV, que por un decreto de 10 de Septiembre de 1.634 creó el "tercio de los morados". ¿Qué y quienes formaban el Tercio de los Morados, también llamado provincial de los Morados? El "tercio de los Morados" fue una guardia real en cuyo uniforme destacaba el color morado, cuya bandera ostentaba los atributos del Conde-Duque de Olivares. A esta guardia en el siglo XVIII se le denominó regimiento de Castilla (salta a la vista que su nombre es una usurpación a nuestra región) y más posteriormente se le llamó "Regimiento del Rey" con la calificación de Inmemorial. En 1.824, al restablecerse el régimen absolutista fue disuelto como las demás tropas constitucionales por la represión de Fernando VII y su bandera depositada en, la Iglesia Mayor de Reus, donde se encontraba su Plana Mayor. De allí pasó en el mismo año a la Basílica de Atocha y en 1.849 a la Real Armería; pero esta bandera-pendón de los Morados nada tiene que ver con el pendón de Castilla sino que fue simplemente el de la enseña personal del Conde-Duque de Olivares, fundador del "tercio de los Morados". En realidad tampoco realmente era su color morado según el concepto actual del violeta oscuro, próximo al azul, sino rojo grana como el zumo de la mora (de ahí lo de morado). Así en los inventarios antiguos de la iglesia de Atocha el "pendón de los morados se cataloga como "estandarte de damasco encarnado con fleco de seda en toda su circunferencias".

El tránsito al morado oscuro como símbolo de expresión de la democracia castellana se opera por la conjunción de dos factores: De una parte los Borbones españoles consagraron con valor oficial para la Casa Real el color morado en lugar del púrpura que antes había sido el oficial de la realeza. El artículo 15 de la Instrucción sobre insignias, banderas, honores y saludos, aprobada por, real decreto de 13 de Marzo de 1.867, determina que el estandarte real sea una bandera cuadrada de color morado, que se izaba en los edificios y buques en que, se encontraba el Rey. De otra parte, la sociedad secreta de "Los Comuneros" formada en 1.821, secta desgajada de la masonería española, se hacían llamar sus miembros "caballeros de Padilla" y editaban un periódico, "El eco de Padilla", usan en sus ritos escudos de hojalata y se organizan en torres, castillos, fortalezas y casas fuertes. Su simbología según refiere Cesáreo Fernández Duro en sus "Disquisiciones naúticas" (1.877-81) refiere que en su estatuto prescribieron que el estandarte de la sociedad (que llamaban "estandarte de Padilla" y al que Galdós califica de harapo) sería el morado con un castillo blanco en el centro, y por distintivo individual una banda morada.

Por todo lo expuesto y de acuerdo con la tradición histórica hay que concluir que EL GENUINO PENDON DE CASTILLA ES EL ROJO CARMESI y la adopción de este genuino pendón es una de las facetas en la que debemos apoyarnos para sacar del insomnio y de la postración a todos los castellanos.

LUCAS HERNAEZ
(Revista Nuestra Castilla)

martes, julio 22, 2008

¿ANTEPASADO DEL PENDON? Lucas Hernaez (revista Nuestra Castilla)

¿ANTEPASADO DEL PENDON?

De todos es conocida la Historia de España en un nivel más o menos cultural Por todo ello, el castellano como pueblo tiene el deber ineludible de una enseña que lo simbolice y represente, el Pendón de Castilla.

No se asusten que no es un engendro de la madre naturaleza, desafiando todas las leyes biológicas habidas y por haber, no fue creado, pero nació del pueblo.

Investigaciones históricas, en el digamos árbol genealógico, del Pendón de Castilla, toparon con un remoto antepasado del Pendón de Castilla, el cántabro.

Para ello hay que remontarse en la Historia y retroceder tiempos ha. En Hlstoria de los romanos se expone e¡ testamento de Augusto y si bien llama romanos a los estandartes recuperados, debe referirse a los mismos cántabros, cuando dice: «He recuperado gran número de estandartes... los recobré de los hispanos, venciendo a los enemigos que los retenían». Se preguntarán, ¿no se explica qué es el cántabro?, sigan, la lectura, no desmayen y prosigamos. Aurelio Fernández Guerra, en su obra «Cantabria» publica una carta a él dirigida, cuyo remitente parece apoyarse en un texto de Plinio, que dice: «Un signo particular les es común con sus dominadores de raza aria la llamada suasti»,. Burnouf lo define así «Diagrame mytique de bon augure». Este signo encabeza las piedras tumularias, lo mismo a orillas del Chandrabhgas que en las cántabras del asturiano «Güeña», sigue diciendo: Augusto adoptó el «cántabro» como estandarte, en recuerdo (le la victoria cantabrica, y al ser crucificados los cántabros. se trataba de que fuesen escarnecidos en el emblema nacional y característico de la antigua religión que profesaban. Antes de la victoria en la guerra de Cantabria, la mas sangrienta de lberia, los romanos no conocían estandartes. Joaquín González Echegaray afirma: «Es curioso consignar aquí, que tal vez a través de la caballería cántabra, pasó al ejército romano una enseña, un estandarte, el llamado cántabro. La cita es de Minucio Félix. Y por el «Condex Theodosianus (XIV, 7, 2) sabemos que el portador de dicha enseña llevaba el nombre de cantabrarius.

En cuanto al color, púrpura fueron todos los guiones que las tropas romanas llevaron. Y el mismo cántabro tenía «Una cenefa o adorno dorado con cruces».

Por lo antes dicho el cántabro era un estandarte romano. Pero el mismo Augusto se contradice cuando en la continuación de su testamento los llama trofeos: «Todos estos trofeos fueron depositados por mí en el templo de Marte Vengador». De todos es conocido que Roma apropiaba distintos elementos de los pueblos vencidos, haciéndolos propios, como dioses y emblemas (evocatio), fácil de comprobar consultando la mitología griega, antecesora de la romana, y ésta.

Fray Domingo de Santo Tomás nos comunica, que la suastí del cántabro estaba «bordada de oro sobre púrpura, esmaltada con piedras preciosas en la mitad de¡ guión».

En «Biblioteca Ilustrada» de Gaspar y Roig leemos «Cántabro.- Estandarte antiguo que usaron los cántabros y que tomado de ellos Io introduce Augusto en los ejércitos romanos.

Posteriormente y a pesar de las noticias escasas del tiempo visigodo la enciclopedia Seix Barral, traslada el color de gules a los estandartes de la época, atestiguando su uso.

El cronista de la ciudad de Burgos, dice «que este color, asimismo en los guiones de tales fechas, se usaba en la zona de Cantabria que trata. Y lo usaron también, «los Iberos según muchos historiadores».

Durante la Edad Media, Cantabria forma parte de Castilla. Pudiéndose decir con la frente erguida y en uso de la palabra de Joaquín González Echegaray: «Si se ha dicho que CASTILLA es el alma de España, CASTILLA nació en CANTABRIA».

El símbolo de la primera CASTILLA, CANTABRIA, fue púrpura, no morado, con una cruz a la que fue añadido un castillo.

Luego el PENDON DE CASTILLA, entonces no es violeta, sino rojo púrpura. Así el pendón de Castilla tendría su origen remoto en el estandarte de los cántabros.

L. HERNAEZ
(Revista Nuestra Castilla)

jueves, junio 26, 2008

También es montañesa la bandera de Castilla y León

Asociación para la Integración de Cantabria en Castilla y León

La Asociación para la Integración de Cantabria en Castilla y León (AICC) reivindica la cooficialidad en Cantabria, junto a la bandera histórica de las dos franjas horizontales blanca y roja, de la bandera cuartelada roja y blanca de castillos y leones. La bandera cuartelada de castillos de oro sobre fondo de gules y de leones púrpura sobre fondo de plata, también es montañesa.

Porque tras la unión definitiva de los reinos de Castilla y León en el año 1230 durante el reinado de Fernando III el Santo, la primera representación heráldica de Castilla y León, de la que se tiene noticia, se plasmó en la jamba derecha de la puerta principal de la Catedral de Santander, donde se puede seguir disfrutando de su contemplación. La bandera cuartelada de castillos y leones es la que enarbolaban en sus palos mayores las naves montañesas que, remontando el río Guadalquivir desde San Lucar de Barrameda, tomaron en el año 1248 la ciudad de Sevilla, conquista que tuvo una trascendencia cumbre en todo el mundo conocido, y que supuso la aparición con letras de oro de la Marina de Castilla. La bandera cuartelada de castillos y leones fue la que convivía cotidiana y realmente durante siglos con nuestros antepasados montañeses, castillos y leones aparecen esculpidos en piedra en muchos de nuestros edificios históricos, y su legado figura hoy en día heráldicamente en algunos de los escudos de nuestros municipios, como los de Santoña y Castro Urdiales.

Por eso, es montañesa nuestra bandera cuartelada, que no es producto de leyendas ni de inventos, teniendo su máxima plasmación gloriosa en el primer Mapamundi de la Historia Universal, realizado por el montañés Juan de la Cosa en el año 1500, donde figuran banderas cuarteladas tanto en las naves que señorean los mares como en las costas y tierras tomadas en nombre de la Corona de Castilla.

Y por ello, la Asociación para la Integración de Cantabria en Castilla y León (AICC) solicita que también sea oficial en La Montaña la bandera cuartelada de castillos y leones, debiendo de ondear en todos los castillos, torreones y demás edificios históricos de titularidad pública, así como en todos los edificios oficiales de la Administración Pública. Igual que durante siglos, nuestra bandera cuartelada ha acompañado a nuestros antepasados montañeses, nos ha de seguir acompañando y ha de tener su reconocimiento legal en el Estatuto de Autonomía de Cantabria.